HOSPITALES, DOS HISTORIAS, UNA MISMA PREOCUPACIÓN

 


El primero, un hombre de Dios; el otro, un hombre de acción, el tiempo, el mismo, pero ambos, con una visión compartida sobre la atención hospitalaria y una motivación que descansaba en la obra de caridad cristiana aplicando modelos distintos pero con una misma preocupación: el cuidado de las personas. Ellos fueron San Juan de Dios y Hernán Cortés

Es posible, estimado lector que se pregunte ¿Qué tienen que ver ambos? Pues sí tienen que ver. Lo explico. En pleno siglo XVI, dos personajes contemporáneos - tan distintos pero con algunas similitudes - llevaron a cabo iniciativas vinculadas al servicio y atención de los enfermos. Ambos compartieron la preocupación por el cuidado de los vulnerables dando lugar a la creación y organización de instituciones funcionales, hospitalarias, que marcarían y dejarían un legado en la historia del mundo hispánico. 

En mi caso al reflexionar sobre estos dos personajes tan cercanos a mí ya que se tratan de figuras con las que tengo una relación especial. Hernán Cortés, al que he dedicado años de estudio, investigación, divulgación y lectura; a San Juan de Dios, cuya obra conozco desde una perspectiva profesional al ser colaborador de la institución teniendo la oportunidad de conocerlo por actividades internas. 

Hoy, 8 de marzo, la Iglesia celebra la Solemnidad de San Juan de Dios, padre fundador de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios que nació oficialmente en enero de 1572, siguiendo la enseñanza e instrucción que vio su origen en Granada, su innovación consistió en aplicar un modelo de atención basado en el cuidado integral de los enfermos dando origen precisamente a la Orden cuya labor sanitaria y social continúa a día de hoy en muchos países atravesando así, las líneas del tiempo y el espacio.

Por otro lado, Hernán Cortés, impulsó la creación del Hospital de Jesús Nazareno en la Ciudad de México en el año de 1524, siendo el primer hospital fundado en América. El hospital se levanta en el lugar donde se cree, tuvo el lugar el encuentro entre Cortés y Moctezuma. Al visitarlo se percibe la huella cortesiana, su carácter permanente, único, descifrando algo desconocido por muchos mexicanos (y españoles desde luego), se trata de su actividad sin descanso ya que lleva operando desde que abrió sus puertas, es decir, cinco siglos de forma continua en la prestación de la atención hospitalaria atendiendo a españoles e indígenas enfermos. La obra de Cortés al igual que San Juan de Dios, atraviesa la línea del tiempo.

Más allá de las diferencias entre ambos personajes y sus trayectorias, su pensamiento como parte del acontecimiento histórico, les une lo que fue la preocupación de la salud y el cuidado de los vulnerables, una conciencia social que compartieron en la preocupación asistencial de los enfermos,  elemento que muchas veces se omite en el conocimiento de la historia pero, digámoslo claro, pertenece al patrimonio cultural compartido entre Europa y América, entre España y México en este caso.

El mundo iberoamericano se encuentra construido por una larga tradición de instituciones dedicadas al cuidado de las personas y de ello nos dan testimonio la historia, la actuación sanitaria y la acción social, pero quizá lo original de esto es la visión que ambos personajes tuvieron y el tiempo que les tocó vivir y su preocupación en la organización del cuidado entendiendo que la salud debía convertirse en una cuestión institucional y no solo caritativa.

Los dos morirán, cerca uno del otro; Cortés el 2 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta en la provincia de Sevilla; San Juan de Dios, en Granada, el 8 de marzo de 1550. Ambos están inmersos en el mismo contexto que fue el primer siglo de la expansión hispánica por el mundo, en especial, en América.

Aproximarnos a Cortés y a San Juan de Dios, al menos por mi parte, nos permite comprender cómo iniciativas nacidas en el siglo XVI continúan proyectándose hasta nuestros días con la misma finalidad. Porque cuidar enfermos, además de la gran labor que supone, también es una forma de construir historia.




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